Existen dos tipos de terapias asistidas por animales, la primera
consiste en buscar el disfrute y la compañía de un animal doméstico que le
permita a la persona recibir beneficios a nivel emocional y físicos. Por otra
parte, la segunda terapia busca la rehabilitación de los pacientes de acuerdo a
sus necesidades en compañía de un especialista o equipo
multidisciplinario (terapista y animal).
Algunos de los beneficios son:
Instrumentales: A las personas sordas el acompañamiento de un perro les permite estar
alertas ante diversos sonidos del entorno y tener una guía para llevar a cabo
tareas de la vida diaria como por ejemplo vestirse, desvestirse o realizar
compras.
Fisiológicos: Los animales pueden prestar a las personas con discapacidades un apoyo para ser más independientes y a desprenderse un poco de la compañía de otras personas, por ejemplo las personas ciegas.
Psicológicos: Para las personas con sordera, paraplejía, tetraplejía o esclerosis, poseer un
perro constituye un apoyo psicológico, ya que ofrece cariño, juego y compañía;
además el animal ayuda a que el paciente logre mayor control sobre su
vida, altos niveles de autoestima y mayor participación en diversas
actividades.
Sociales: Los animales de servicio de niños con discapacidad propician mayor interacción social con otros niños y personas sin discapacidad.

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